El lick que seguía evitando
Por un tiempo quise aprenderme el solo de una canción y simplemente no lo conseguía. Había un lick al final que iba demasiado rápido y sonaba medio embarrado. La mayoría de las pistas de guitarra vienen mezcladas con un montón de instrumentos más, y eso complica oír notas y detalles específicos.
Era exactamente el caso de esa canción, así que el solo se quedó ahí, parado. Cada tanto abría la pista de nuevo, me trababa en los mismos cuatro compases y cerraba la pestaña.
Todo cambió cuando desarmé la canción
Al cabo de un tiempo decidí cambiar de enfoque. En lugar de seguir adivinando, como había hecho incontables veces, decidí desarmar la canción de verdad y escuchar exactamente qué estaba pasando ahí. No se trataba de poner el solo en loop y esperar a que algún día me cayera el veinte. Era desarmarla pieza por pieza, silenciar lo que solo sumaba confusión y dejar sonando únicamente lo que me ayudara a entender ese lick. En el fondo, aprender el solo de otra persona es eso: escucharlo con la claridad suficiente para reconstruirlo en tu propio instrumento.
Aísla la guitarra y ve directo a la parte difícil
Arrastré la canción entera a Moises y, con la separación de stems, tuve cada instrumento de la pista por separado: bajo, batería, teclados, guitarras. De ahí fue solo aislar la guitarra principal y dejar todo lo demás de lado por un minuto.
Con ese control en la mano, no tenía que atravesar la canción completa para llegar a la parte que iba a estudiar. Moises tiene una función llamada Secciones que te lleva directo al fragmento que te interesa, así que salté al solo. Después puse en loop únicamente ese fragmento, para concentrarme en los pocos compases que estaba tratando de descifrar.
Baja la velocidad hasta que te sientas a gusto
Con la guitarra principal aislada y el solo en loop, faltaba dejarlo todo más lento. Usé el metrónomo inteligente para bajar el tempo a unos 96 BPM. También activé la cuenta inicial, porque el primer tiempo siempre me cuesta, y con cuatro tiempos de cuenta entraba limpio en cada vuelta del loop.
Por último, quería saber al instante sobre qué acorde estaba tocando, así que abrí también los acordes de esa sección. Así no quedó nada por armar de oído.
Vuelve a la velocidad original
Después de algunas vueltas a un tempo menor, sacando nota por nota, llegó la hora de acelerar. Un toque en la pantalla devuelve el tempo a los 104 BPM originales de la canción, y encaré el lick otra vez a velocidad completa.
Hay una sensación muy específica cuando un fragmento que parecía imposible minutos antes simplemente cae en los dedos, como si tus manos hubieran estado esperando a que el resto de ti las alcanzara. Ese es el momento que uno persigue: no se trata solo de sacar el lick, sino de llegar al punto en que sale natural.
Hora de tocar en serio
Cuando ya me sentía seguro con la canción, silencié la pista aislada de la guitarra y toqué con el resto de la banda. Y esa es la mejor parte: no estaba practicando en soledad. Estaba interactuando con el bajo, con la guitarra y con el piano en tiempo real, igual que lo haría en una sala de ensayo o en el escenario con esos músicos. Aprender un lick aislado es una cosa. Encajarlo en el pocket de una canción real y fluir con ella es otra muy distinta.
Ahora te toca a ti
El flujo es este: aísla la parte que te está trabando, baja la velocidad hasta que tenga sentido, ponla en loop hasta que tus manos alcancen y tócala de vuelta con la banda. A mí me funciona, así que estoy bastante seguro de que a ti también te va a funcionar. La próxima vez que un solo o un lick difícil te dé problemas, no lo dejes parado en la lista durante meses como hice yo. Desarma la canción.
Pruébalo con tu propia pista. Prueba Moises gratis.
