Tutoriales de Moises

Cómo le gané a una mezcla cargada y aprendí las partes de batería que quería

Pasé meses intentando sacar una parte de batería de una mezcla tan cargada que no se oía lo que estaba pasando de verdad. Entonces usé Moises para aislar la batería, bajar la velocidad y estudiarla de forma sistemática hasta aprenderla entera. Te cuento exactamente qué hice.

La parte que me dio trabajo

Todos tenemos esa parte que queremos aprender de verdad, pero en la grabación pasan tantas cosas a la vez que es casi imposible oír cada detalle. A veces queda enterrada en el fondo de la mezcla, a veces compite con demasiados instrumentos sonando al mismo tiempo. Lo cierto es que una canción así te pide sentarte y ponerle intención a cada intento de aprenderla.

Hace un tiempo tuve una pista exactamente así: la mezcla estaba demasiado cargada para entender qué estaba haciendo la batería. Así que la escuchaba unas tres veces, inventaba el resto y nunca le atinaba de verdad.

El giro: dejar de adivinar y estudiar con intención

Así que al final decidí dejar de adivinar qué estaba tocando el baterista y me armé un método de estudio que tenía sentido para mí: subí la canción a Moises para desarmarla y escuchar cada detalle. Así podía aprender cada sección y, de paso, ponerle mi propio groove. Porque esa es la parte que casi todos olvidan: aprender una canción que amas no es copiarla pedazo por pedazo, es hacerla tuya, con tus elementos y tus influencias. Así fue exactamente como lo hice, de principio a fin.

Saca la batería de la mezcla y escúchala de verdad

Primero tiré la pista en Moises y separé cada instrumento: bajo, vientos y la batería abierta hasta el último detalle, con bombo, caja y hi-hat, cada uno en su lugar. Le bajé el volumen a lo que estaba demasiado alto para armar mi propia mezcla, dejé la batería sola y simplemente escuché.

Al instante empezaron a aparecer detalles que la mezcla original escondía. Había un cowbell pegado al bombo que ni sabía que existía, y ahí quedó claro dónde estaba el pocket. Por eso vale la pena aislar: cuando escuchas una parte sola, deja de ser un misterio y se vuelve algo que puedes aprender.

Baja la velocidad hasta que tenga sentido

El siguiente problema era la velocidad. En el tempo original costaba captar el groove exacto. Entonces bajé el tempo y fui sintiendo el ritmo con calma. El tono se queda exactamente donde estaba, así que nada suena raro. Ahí sí lograba sentir cómo la frase se acomodaba con el bombo, en lugar de andar adivinando. Unos pocos BPM menos alcanzan para captar cada dinámica y cada fill detrás de la parte.

Repite la parte difícil en loop hasta que salga

Después fui directo al punto. Moises ya había mapeado las secciones de la canción: intro, estrofa y estribillo. Bastó con marcar el loop en la parte que quería estudiar a fondo y dejarla correr.

Prendí el metrónomo inteligente para saber si estaba dentro del pocket o tocando en mi propio tiempo. El clic sigue el tempo real de la canción. También puse la cuenta inicial, unos clics antes de empezar, para acomodarme entre una repetición y otra sin salir a buscar el primer tiempo. Loop, clic y cuenta inicial arman una rutina de estudio mucho más eficiente que escuchar la canción entera una y otra vez.

Vuelve a juntar las piezas

Cuando el ritmo ya me salía tranquilo a velocidad menor, empecé a subir el tempo de a poco. Traer los demás instrumentos de vuelta también me ayudó a ver qué podía sumarle a mi lectura de la sección rítmica. Llega un momento en que todo encaja y estás tocando a una velocidad que antes parecía imposible. Y llegas ahí mucho más rápido partiendo la canción en etapas y dándote tiempo para dominar cada una.

Quítate las rueditas

Esta es la parte que no esperaba disfrutar tanto. Con el ritmo ya en las manos, silencié la batería original y toqué con el resto de la banda. La sensación es otra: tocas todo lo que aprendiste dentro de la canción, oyes cómo el bombo se acopla con el bajo, sientes dónde cae la caja. Practicar en soledad no te da eso. Moises sí, quitando las rueditas y metiendo una banda entera en tu cuarto.

Ahora te toca a ti

Cuando separas la canción y exploras cada parte, se oye lo que está pasando de verdad. Baja la velocidad para entender cada pedazo, deja en loop hasta que tus manos alcancen y toca de principio a fin con la banda completa, hasta que la canción sea tuya. La próxima vez que una parte te trabe, sube la canción, separa cada parte, ve con calma y ponle tu personalidad.

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The Pocket Queen

Taylor Gordon, conocida profesionalmente como The Pocket Queen, es una baterista, artista, productora y compositora nacida en Nueva Orleans, famosa por su excepcional sentido del ritmo ("pocket") y su versatilidad. Ha trabajado con artistas de renombre internacional, como Beyoncé, Alicia Keys, Doja Cat, Dua Lipa y Harry Styles, y entre sus créditos como productora se encuentran el álbum nominado al Grammy "You should be here", de Kehlani, y la banda sonora de "Black nativity", junto a Raphael Saadiq. Además de la música, Taylor aparece como actriz y compositora en la película "The life of Chuck", de Mike Flanagan. Continúa desarrollando su proyecto artístico personal a la vez que crea en los ámbitos de la música, el cine y los medios audiovisuales.